
Desde que nací el Perú está tal y como está ahora, es decir, en 17 años no tenido la suerte de poder apreciar un cambio radical en él. Todo es como siempre fue, personas pobres permaneciendo pobres, políticos siguiendo haciendo riqueza de su supuesto “servicio al país” y la gente ya sin ninguna expectativa que nada cambie. Muchos piensan que si dejan de tener sueños su esperanza no acabara frustrada como siempre termina. Y la triste minoría que aún espera el cambio o a ese superhéroe que nos vuelva potencia en un abrir y cerrar de ojos, sigue sufriendo el precio de su ilusión. No es que sea conformista, pero nunca esperaré más de mi querido Perú hasta esperar más de nuestros gobernantes y de todos sus pobladores. No se cambia un país cambiando su economía, sino cambiando el pensamiento de su gente. Somos nosotros los que nos pasamos las luces rojas causando accidentes, los que “pirateamos” películas, los que no repetamos límites de velocidad y por último, lo más importante, los que elegimos por propia libre voluntad a nuestros representantes. ¿De qué nos quejamos? Hay que vernos a nosotros mismos con diferentes ojos para ver después al Perú con distinta mirada.
1 comentario:
Me parece un articulo muy interesante, ya que la mayoria de las cosas que se mencionan en él, tristemente son verdad,tenemos que tener otra vision de nuestro pais y tratar de cambiar el pensamiento de la gente,enseñarles valores o fortalecerlos si ya los tuvieron alguna vez.
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